Está demostrado. Las estadísticas no engañan. Una de cada siete cheerleaders tiene problemas a la hora de realizar sus ejercicios con ayuda.

Está demostrado. Las estadísticas no engañan. Una de cada siete cheerleaders tiene problemas a la hora de realizar sus ejercicios con ayuda.

Este chaval no pudo ocultar su alegría durante el descanso de un partido de los Chicago Bulls. Estuvo junto a dos cheerleaders, aunque a decir verdad no aprovechó lo suficiente su momento de gloria. Fíjate en sus manos…

En realidad no se está quitando la ropa. Todo es por culpa de un pequeño detalle que no entraba en el guión. La pobre cheerleader lo pasa mal, pero aguanta estoicamente, lo cual dice mucho de su profesionalidad.
¿Te unirías a un grupo de cheerleaders si te lo pidieran? Creo que más de uno lo haría sin pensárselo dos veces…
Es lo que suele pasar cuando la ropa es muy ajustada y los brazos se mueven mucho. Las cheerleaders pueden tener descuidos como este.

Trabajar de mascota de un equipo de baloncesto no debe ser muy agradable, pero hay quienes se lo montan bien para que el tiempo pase más rápido.

Joey Dorsey, uno de los miembros de la plantilla del Barça de baloncesto, no pasó nada de vergüenza cuando una cheerleader le retó bailando el famoso Thriller de Michael Jackson. El pívot estadounidense se puso a bailar y se ganó al público que acudió a la jornada de puertas abiertas organizada por el club.
Tras varios meses de estudio, una famosa empresa de consultoría acaba de coronar a las lituanas como las mejores cheerleaders del mundo. Las de la NBA tendrán que seguir practicando.
Levantar los brazos con alegría está muy bien, sobre todo si trabajas como cheerleader y no te huelen los sobacos. Eso sí, ten cuidado porque el vestido te puede jugar una mala pasada…

Visto lo visto, creo que a más de uno le gustaría trabajar como mascota de un equipo. Puede que te paguen poco, pero te lo pasas en grande con las cheerleaders.
