Una pena.

Una pena.

Te la llevas a cualquier parte.

Lo malo es que cuando te despiertas ya no están ahí.

Poco recomendable.

A veces cuesta.

Otro día…

Unas pizzas muy normalitas.

Un iMac sujetando la puerta como si fuera lo más normal del mundo.

Cumpleañera a la fuga.

Siempre pensando en el pasajero.
