Este pobre niño se lleva un susto de narices en el parque. Está claro que no se esperaba ver a Tutankamon tomando el sol.

Este pobre niño se lleva un susto de narices en el parque. Está claro que no se esperaba ver a Tutankamon tomando el sol.

Todos nos hemos hecho alguna vez en la vida una foto graciosa en el parque. Esta tiene lo suyo porque parece que la meada sea kilométrica.

En el parque uno puede pasárselo en grande cuando es pequeño, aunque todos hemos tenido el típico día nefasto en el que nos hemos llevado un buen porrazo.

Este es el juego del ahorcado que nada tiene que ver con el de papel y lápiz. En algunos parques hay que tener mucho cuidado.

Para jugar en el parque hay que ser un niño, determinadas cosas sólo están al alcance de ese grupo de pequeños diablillos. Si intentas hacer cosas que ya pasaron a la historia, lo más probable es que te des un golpe tremendo. Los muelles de los caballitos no están preparados para soportar tanto peso…

Los parques para niños pueden ser muy peligrosos, especialmente esas ruletas giratorias que parecen estar destinadas a que los niños se maten o salgan despedidos. Es lo que tiene la fuerza centrifuga.
La física tiene unas leyes que se cumplen a rajatabla. Este hombre tendría que tener muchas ganas de mear después de ver lo que pasa cuando hace sus necesidades en pleno parque.
