Las monjas no pueden disfrutar de todos los placeres de la vida, pero sí pueden jugar con la nieve después de nevadas tan intensas como la que colapsó Barcelona el pasado lunes.

Las monjas no pueden disfrutar de todos los placeres de la vida, pero sí pueden jugar con la nieve después de nevadas tan intensas como la que colapsó Barcelona el pasado lunes.

Las monjas actuales ya son mucho más modernas, saben que el sexo vende y quieren hacer negocio con su repostería.
¿Hay que vestir casi desnuda y tener un cuerpo de escándalo para ser una cheerleader de un equipo de baloncesto? Pues no… y sino que se lo pregunten a los espectadores del siguiente partido de baloncesto disputado en el sur de Italia. ¡Menudos meneitos!