Las monjas no pueden disfrutar de todos los placeres de la vida, pero sà pueden jugar con la nieve después de nevadas tan intensas como la que colapsó Barcelona el pasado lunes.

Las monjas no pueden disfrutar de todos los placeres de la vida, pero sà pueden jugar con la nieve después de nevadas tan intensas como la que colapsó Barcelona el pasado lunes.

1 comentario
10 Marzo 2010
Esto sà que es repartir ostias y no el pan sagrado ese que dan y que no tiene gusto a nada…