En Japón no se queda nadie sin subir al tren. Cuando en Tokio se lía una buena por culpa de la acumulación de personas, recurren a los ‘eki-san’, trabajadores que se encargan de meter a la gente a presión en los vagones.
Ahí la gente tiene que arrimar cebolleta que no veas. Eso por no contar la de veces que tendrás que comerte el sobaco del de al lado… xD
Donde caben dos caben tres, y donde caben tres caben trescientos.
Palabras de Nitoko Nikito, fallecido tras quedarse pegado como un chicle en la pared del tren.







































